Beligerancia

Akihito Ikeda

Akihito Ikeda 

Apiñados en círculos concéntricos de diversos colores sin escamas y sin bordes

Los actores fungen el papel asignado.

La corona de alboroces pueriles que fustiga el escondrijo revolotea ebria su locura.

La viuda se asemeja a una caricatura afanosamente estática más roja que una mirra.

Aun así la danza de los mares secos se profana en la columna amarga de las olas verdes.

Sin facultad ni beneficio, el soldado retrocede y cede espacio repentino.

El sonar de los cantares perpetúa un baile inexistente en el recuerdo.

El moribundo celebra su última jarana en compañía de su círculo azul verdoso.

La anciana balancea la almádena y con el ímpetu de su fuerza la deja caer.  

Lo desemboca en el tórax del soldado y le abre el corazón.

Pero este sobrevive al episodio de la muerte.

Desde entonces, ha sido declarada una guerra entre los círculos rojos y púrpura.

Esta lleva dos siglos y aún no termina porque ninguno quiere ceder.

El beligerante soldado se campea y vuela por encima saltado en risa.   

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