A B C Instrucciones para entender un cuadro. Primera parte.

Perle Fine - Polyphonic. 1905Perle Fine – Polyphonic. 

En el transcurso de la historia del arte, han existido algunos movimientos dependientes que han recibido dinero de asociaciones de ultraderecha con intereses de dominio, que inclinados bajo la tutela de: “el reino de todos” se las han sabido arreglar para defraudar a todo el mundo. No hay sino que poner el ejemplo de la asociación Sinequaquem Naquem erigida en Ramapanguen a fines de la década de los Vogla, en donde un grupo de sectarios con intenciones demagógicas y macabras, fungieron como benefactores de los más necesitados y humildes para aprovecharse de las arcas del pueblo. Obtuvieron libre acceso y dominio de los recursos sin límite de gasto, y el poder y la confianza investida en ellos hizo que sus días de gobernanza se dilatarán hasta el momento en que ya no quedaba un solo céntimo de dónde hacer mano.

Estas organizaciones funcionaban de manera clandestina conociendo e investigando cada anhelo y necesidad de los humildes y aglomerados ciudadanos, tejiendo uno a uno los mensajes y maniobras que construirían y dirían. Los qué, los cómo, los cuándo, los quién, eran la base de sus elaboraciones. No se movía un dedo ni se decía una sola palabra de manera pública hasta que todo estuviera enteramente planeado. Sólo en ese momento era que se daban a conocer como Organización Sin Fines de Lucro. Las motivaciones de sus actuares siempre estaban encaminadas a mejorar las condiciones de vida, a propender por un buen actuar, a promover la solidez de los ideales de progreso y la creación de políticas públicas que beneficiarían a la mayoría, pero sobre todo, a instaurar un renacimiento de las artes, incluyendo la plástica, la escultura, la música, la danza y los nuevos movimientos incluyendo el posmodernismo y el vanguardismo.

Los elementos discursivos en los que se soportaban no se distinguían por ser complejas elaboraciones maniqueístas sino por la sencilla parodia prosaica que representaban de lo banal, de lo angustioso y lo necesario, funcionando dentro de intermitencias ligeras que alimentaban el ego ideológico en periodos de apariencias innecesarias. Así las cosas, a las masas les quedaba elegir entre la vergüenza propia y la falsa dignidad. La compleja ecuación que se maquinaba durante los meses previos a su ejecución tenía en cuenta la premisa fundamental de que al pueblo siempre hay algo que le importa más que su propia estabilidad y eso es la apariencia.

A las Organizaciones Sin Fines de Lucro siempre les ha interesado el bien común, pero aún más, fungir como proponentes de nuevos idearios y de pensamientos revolucionarios. En esos días oscuros de novedosas esperanzas los gritos de victoria se oían en todos los rincones de Ramapanguen y los ecos de fragor que se escuchaban en las calles eran más importantes que la realidad empañada de obtusas promesas e ilusiones. La algarabía de las gentes hacía que el esplendor del renacer se inyectara en todas partes, evocando sucesos de descansos eternos e incomparables retribuciones venideras. Todo estaba dado, al punto tal que no había que esperar a que sucediera porque en el imaginario colectivo la promesa como tal ya bastaba para suplirse a sí misma.

La época de las retribuciones llegaría cargada de nuevas mejoras discursivas empleadas para disolver las apariencias en un estado de insoslayables certitudes. De las muchas formas de órdenes sectarias que se apercibían para el hurto desmedido de las arcas y la difamación de los reclamos, por mínimos que estos fuesen, surgían modelos de toda índole con pretensiones tan inciertas como la que proponía una que se hacía llamar Rodonche Mallosso. Para esta secta solo había dos tipos de intereses generales, y sí y solo sí, podían existir sin sobreponerse el uno ante el otro. El primero de estos intereses consistía en ofrecer espacios de convergencia en donde las personas podían acudir en busca de compañía; esta era de dos tipos: conversar y merodear. El segundo interés ofrecía bebidas ingentes para la sed.

Fabricar hegemonías siempre ha sido la manera más eficiente de retroceder conjuntos humanos. La igualdad prefabricada angustia la existencia y permanece indeleble en el sentir conjunto expandiendo sus tentáculos nefastos en la experiencia colectiva.

Fin primera parte.

 

 

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